¡Ya puedo respirar libremente... ya me
encuentro en mi verdadera atmósfera! Sólo
aquí, en este lugar de mis predilecciones, en
mi quinta abacial, tan llena de encantos y de
misterio, puedo calmar en parte la inquietud
que me devora el alma... ¡pero, qué inquietud, Dios mío!
Rosalía de Castro
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